Los medios tienden a hacer comparaciones todo el tiempo, intentando determinar el «mejor jugador de la historia», el «mayor goleador» o «mejor arquero», el «mayor asistente». Sin embargo, muchas veces no se tienen en cuenta las enormes diferencias entre las diferentes épocas en las que se desempeñó cada jugador. Las reglas del fútbol han ido cambiando mucho más de lo que parece. Lo mismo que la preparación física o el uso de la tecnología de entrenamiento o preparación física.
Después del Mundial de 1990, la FIFA tomó la decisión deliberada de favorecer el espectáculo (más goles, más resultados cambiantes) al precio de reducir la competitividad de los equipos con menos talento. Esto implicó proteger a las «estrellas» (los jugadores con más gol, pero también más mediáticos) de las marcas duras; así como premiar el juego ofensivo y castigar las pérdidas de tiempo y las faltas tácticas. Lo ha conseguido: el Mundial de 2026 demuestra el enorme alcance y expectación del deporte en sitios donde hace unas pocas décadas era algo marginal, sin perder foco en sus orígenes en Europa y Sudamérica,
Sin embargo, este cambio genera ciertas preguntas ¿Hasta dónde habrían llegado jugadores como Pelé y Maradona con las reglas de hoy? Todos recuerdan los golpes y lesiones provocadas por sus rivales en 1966 y 1990, respectivamente. ¿Podrían Messi o Cristiano Ronaldo haber logrado lo que lograron de haber nacido 25 o 30 años antes? Se dice que Messi ha recibido ayudas en su carrera. Es evidente, pero no por corrupción, ni razones políticas ocultas. Ni siquiera es el único en verse favorecido por una política transparente y explícita de la FIFA de girar el reglamento hacia el lucimiento de sus estrellas.
Lo mismo puede decirse sobre la longevidad de los jugadores y su influencia en el juego. Jugadores como Messi, Cristiano Ronaldo o Modric con 40 años liderando a sus equipos. Estrellas de 30 y tantos en su plenitud como Harry Kane, De Bruyne, Xhaka, Salah y muchos otros. La edad promedio de retiro se ha incrementado por la mejor preparación física, los avances en la medicina deportiva y la menor cantidad de lesiones traumáticas. Eso hace que sus presencias mundialistas extiendan mucho más su influencia global.
Lo mismo pasa con los entrenadores y su métodos. En 1989, Carlos Bilardo tenía que encargar a Ruggeri que midiera a Careca de cerca en una boda para calcular su salto, un trabajo que ahora se había con una simulación con IA. La botella de Pickford puede parecer trivial o hasta causar gracia, pero, en realidad, es un ejemplo del enorme trabajo de análisis de datos y simulaciones realizadas con IA que actualmente se realiza en el fútbol profesional, con el apoyo de numerosos expertos que han ampliado considerablemente el tamaño de los cuerpos técnicos de los equipos.
En este artículo escrito para el blog de IMMUNE TECHNOLOGY INSTITUTE, describo un poco como ha cambiado la práctica del fútbol profesional con el empleo masivo de las tecnologías digitales, la ciencias de datos y la inteligencia artificial en la preparación de los equipos.

