Imagen de la doctora en Economía, Edith Faupel (nacida Fleischhauer) circa 1930.

La doctora había nacido en Magdeburgo en 1891 y vivió en Argentina en dos períodos: 1911-1914 y 1921-1927. Aunque es muy poco conocida, ejerció una gran influencia entre los intelectuales latinoamericanos en las décadas de 1930 y 1940. Desde su posición en el Instituto Ibero-americano de Berlín actuó como anfitriona de numerosos estudiantes de distintos países que venían a formarse a Alemania. Médicos, abogados, escritores de Perú, Argentina, Chile o Colombia la conocieron. Esta es su historia.

A los 18 años se casó con el mayor Wilhelm Faupel y, cuando este fue contratado como profesor del Colegio Militar, viajó con él a Buenos Aires. Culta e inteligente, se integró muy bien en la sociedad formando un grupo cons la hermanas Martínez de Hoz (Carola y Eleonora), Lisa, la esposa del cónsul Bobrik y Mélie Kronfuss, esposa del famoso arquitecto. Aprendió a hablar, leer y escribir en castellano como una nativa. Le encantaba la Argentina.

Pero Edith quería ser algo más. Muy hábil para obtener información, se transformó en la mano derecha de su marido y en una hábil analista política. Las cartas de la I GM Mundial escritas a su esposo y posteriores, revelan una gran agudeza y dominio de técnicas criptográficas, siempre aportando datos relevantes y mostrando estrechas relaciones con diplomáticos y militares. Mantuvo la relación con sus contactos argentinos.

En su segundo período en Argentina se interesó más por los temas económico-sociales, estudiando la cuestión indígena. En 1927 marchó al Perú con su marido donde se graduó de doctora en Economía de la Universidad San Marcos. Por esa época, se vinculó con intelectuales y estudiantes del movimiento «indoamericano» en auge (su manifiesto populista es de diciembre de 1926). Dio conferencias y escribió artículos de apoyo que todavía se conservan en Berlín.

¿Era sincera? Un informe de su marido, dirigida a la cancillería del Reich nos revela que la intención del matrimonio siempre fue fomentar un clima de opinión contrario a los Aliados entre los países latinoamericanos. Los Faupel proponían una intensa acción de propaganda en Latinoamérica.

Para esto tenían que acusar de explotadoras y colonialistas a las empresas de los países aliados, recordar los antiguos conflictos territoriales (la guerra de California, el canal de Panamá, las conquistas de territorios indígenas) y la pérdida de las raíces culturales de los pueblos, a manos de la educación occidental.
Al regresar a Berlín en 1931, Edith siguió colaborando con su marido en el Instituto Iberoamericano y, desde allí, dio su apoyo a los estudiantes del movimiento indoamericano con dinero, alojamiento e influencias (la llamaron «mamá de los estudiantes»). Se incorporó al Partido Nazi y llevaba a los estudiantes a los actos y conferencias del partido. Conoció entonces a Víctor Haya de la Torre y otros destacados populistas latinoamericanos. ¿Estuvo con Perón en su viaje a Europa? Es posible, pero no hay evidencia.

En los años ´40 los Faupel intentaron regresar a la Argentina que amaban como diplomáticos, pero la situación estratégica lo hizo difícil. Edith, al igual que su marido, desapareció durante la batalla de Berlín en 1945, a los 53 años, y se le dio por muerta, pero su cuerpo nunca se encontró.

Su «relato», pensado para apoyar la expansión del III Reich, que aun perdura en las ideas de muchos dirigentes populistas en la actualidad. (www.victordeutsch.com)

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